Ayer me re encontré con amigos, y que no son solo amigos, son las personas con las que me re encontré con Dios y con las que cada vez que compartimos encienden esa luz en mi corazón que con el día a día se apaga. Esas ganas de estar para el otro que con desilusiones, estudio, responsabilidades, comodidad, se me fueron desvaneciendo. Esas ganas que dan sentido a mi vida.
Hace tiempo descubrí que mi corazón estalla de alegría y felicidad cuando me conecto conmigo misma, con Dios y con el otro... y mis amigos del alma, de la fe, de la vida, me recordaron la alegría que genera en mí compartir ese Dios de amor. Será tiempo para que me vuelva a encontrar conmigo, para que me encuentre con Dios cara a cara y para que, consecuencia del amor de Dios que desborda, me vuelva a encontrar con los otros.
Cuando en la vida pasan una y otra y otra y otra .... tragedia, que te tocan bien de cerca y te tiran al piso, una y otra vez, la fe te levanta, pero también te llena de dudas, de desconfianza, de bronca, de angustia, de miedo. Muchas veces me pregunto qué es esto del plan de Dios, cuál es el límite entre ese plan y el libre albedrío (libertad).
Las cosas que pasan son consecuencia de las acciones mías y del resto de los seres humanos, o fueron pensadas y planeadas por Dios... hasta que no aclare estas cuestiones en mi corazón, siempre voy a tener estos altibajos de llegar al punto de creer que Dios es una buena excusa para poder vivir, nos cuida, nos ama y todo lo que pase pasa por una razón. Mi gran problema es que si es la segunda opción... Dios (que me disculpe si me está leyendo, aunque en ese caso ya lo sabe porque está grabado en mi corazón) es un ser macabro, porque los destinos que han tenido algunas personas de mi vida, de las formas, si así fueron planeados... es siniestro. Es un dolor profundo, que cuando me anime a encontrar la respuesta.. allí va a estar esperándome, por ahora no puedo habar, no me banco el maratón de angustia que me invade. Algún día voy a poder, y lo sé porque me voy a ocupar de eso. Hasta ese momento, esta canción junto con las palabras del padre Meana, son un bálzamo para mis heridas y un motor para mi alma:
Hace tiempo descubrí que mi corazón estalla de alegría y felicidad cuando me conecto conmigo misma, con Dios y con el otro... y mis amigos del alma, de la fe, de la vida, me recordaron la alegría que genera en mí compartir ese Dios de amor. Será tiempo para que me vuelva a encontrar conmigo, para que me encuentre con Dios cara a cara y para que, consecuencia del amor de Dios que desborda, me vuelva a encontrar con los otros.
Cuando en la vida pasan una y otra y otra y otra .... tragedia, que te tocan bien de cerca y te tiran al piso, una y otra vez, la fe te levanta, pero también te llena de dudas, de desconfianza, de bronca, de angustia, de miedo. Muchas veces me pregunto qué es esto del plan de Dios, cuál es el límite entre ese plan y el libre albedrío (libertad).
Las cosas que pasan son consecuencia de las acciones mías y del resto de los seres humanos, o fueron pensadas y planeadas por Dios... hasta que no aclare estas cuestiones en mi corazón, siempre voy a tener estos altibajos de llegar al punto de creer que Dios es una buena excusa para poder vivir, nos cuida, nos ama y todo lo que pase pasa por una razón. Mi gran problema es que si es la segunda opción... Dios (que me disculpe si me está leyendo, aunque en ese caso ya lo sabe porque está grabado en mi corazón) es un ser macabro, porque los destinos que han tenido algunas personas de mi vida, de las formas, si así fueron planeados... es siniestro. Es un dolor profundo, que cuando me anime a encontrar la respuesta.. allí va a estar esperándome, por ahora no puedo habar, no me banco el maratón de angustia que me invade. Algún día voy a poder, y lo sé porque me voy a ocupar de eso. Hasta ese momento, esta canción junto con las palabras del padre Meana, son un bálzamo para mis heridas y un motor para mi alma:









